¿DE QUÉ NOS ESTÁN HABLANDO?
Señor Álvaro Pombo, paisano, ¿cuál es la palabra que más ha escuchado usted en esta semana pasada? Seguramente FRÍO, FRÍO, FRÍO a la enésima. Pero, ¿lo ha sentido?, ¿ha experimentado esa sensación de verse sometido a semejante incomodidad en lo más íntimo de su ser con enfermos o personas vulnerables? Pues yo sí. Acabo de venir del Hospital "La Paz" después de ser sometida a una operación no muy importante pero que me ha mantenido encamada toda esta famosa semanita. ¡Qué bien, dirá usted, al calorcito! Pues no, Señor Pombo, de calorcito nada. Las ventanas de ese "famoso" y vetusto Hospital son un coladero de los mejores fríos polares. El aire acondicionado funcionaba a medio gas. (cosa de los RECORTES, digo yo) :Los enfermos a los que les tocó en suerte el lado de las magníficas vistas a la Sierra o barrios cercanos se helaban. Y los que tuvimos la gracia de tener la cama al lado de la puerta teníamos que socorrer a los de ventanilla atrincherándoles con mantas conseguidas por medios no muy legales. Yo misma tuve que arropar a mi compañera,( una anciana pizpireta como usted pero manchega muy, muy malita), con la bata de tejido polar (nunca mejor dicho) que mi hija, a pesar mío, me introdujo en mi ligero equipaje. Porque yo pensaba que iba a tener calor y quería llevar mi linda bata de seda floreada que a usted le hubiera encantado. Pues de calor, nada de nada.
Mientras tanto los médicos, enfermeras, auxiliares y personal de limpieza, ¿qué hacían? Pues currar, currar, y currar. Entre ellos corría otro frío glacial, El de los RECORTES: somos dos para toda la planta, estos drenajes pierden el vacío en un pispás, voy a buscar el tensiómetro manual porque este pierde aire .... Y si algún paciente les preguntaba ¿Pero tan mal está la cosa? se volvian con una media sonrisa y decían De eso mejor no hablar. Eso es profesionalidad, para qué añadir preocupaciones a los enfermos y familiares.
Ahora que ya estoy en mi casita robando unos minutos de descanso a mi cuerpo maltrecho, oigo silbar al viento de la Sierra. Pero yo tengo mi corazón en mi mancheguita querida. ¡Cuánto me gustaría ser diputada o consejera de buen sueldo y poseer un buen abrigo de piel o de lana virgen al menos para dejarlo a los pies de mi compañera de habitación! Le diría a mi chófer: "Llevame a "La Paz" Señora, ¿Está usted enferma? Si, muy enferma, del corazón. Y para esto no hay "pildoritis". Pero quizás sólo con un poco más de combustible en las calderas... .¿y si explotan? Que Dios nos coja confesados.
Va por tí, Antonia, y por todo el excelente equipo que me operó y me cuidó a pesar del frío glacial.
(NB; señores políticos no me hablen de reformas, porque mis amigos que quedaron hoy allí algunos tienen un poquito corto el tiempo de espera y no están para zarandajas.Y como escribió J. J Millas hace poco, y menos para hojas de reclamaciones.)




fenicia dijo
un abrazote!!
7 Febrero 2012 | 11:30 AM