VOLVER
A veces la felicidad pesa.
Es un tesoro que nuestros genes egoistas
son reacios a compartir.
Sobre la mesa
el menú de otro día contigo.
Me da la impresión de que me entiendes perfectamente.
Traduzco tus balbuceos,
tus guiños.
tus rabietas.
Y sin embargo ....
imposible abrirle mi alma a un bebé de nueve meses.
Imposible mantener su mirada inquietante
de profundidad infinita,
imposible contestar a todas las preguntas que plantea.
¿Por qué esto sí?
¿Por qué esto no?
Imposible decirle con palabras lo que le quiero.
Sólo un gesto,
una sonrisa,
un tiempo,
estar ahí antes de que su cabecita toque el suelo.
Sólo eso.
Y, entonces ....
¿a quién le cuento yo que tengo ganas de vivir de nuevo?



rapme dijo
Qué cosita más preciosa!!! Q nunca te falten esas ganas my Poin.
Millones de besos!!!!
3 Septiembre 2011 | 01:11 AM