Mi incipiente mamà:

no soy más

que el resultado final

de tus sueños.

Sin embargo,  

vivo ya

encerrado

en el misterioso confín

de tu cuerpo.

A lo lejos,

escucho el rumor de tu voz

que me habla

con un nombre  nuevo.

Pero es tu corazón

el que marca el tic-tac

de los tiempos.

El pentagrama eficaz

eres tú

para terminar de tejer el tapiz

con motivos secretos.

Y el referente principal

es tu amor

que vigila

cada avance que doy

sin saberlo.

Ay, desde aquí

no te veo.

pero cuando salga a la luz

y me abraces al fin

tus ojos serán para mi

los ojos más bellos.

Mientras,

voy creciendo feliz

aquí dentro.

 

 

(Para una incipiente mmá en el día de la madre)