EROTIK
Caí entre tus brazos
como fruta madura
y tu boca se llenó
de la pulpa sabrosa
de mi carne.
Y me hiciste mujer
sin dejar de ser niña.
Me atravasaste con tu espada
derribando barreras
y guardianes.
Y sobre la alfombra roja
quedó derramada
tu simiente.
Y me hiciste mujer
sin dejar de ser niña.
Grabé cinco surcos de sangre
con el sudor de tu espalda.
Y así nació el amor
donde crece la vida.
La bóveda del alba
iluminó tu rostro.
Y Apolo descansó
al fin
sobre mi vientre.
Y me sentí mujer
y dejé de ser niña.






deseosinfin dijo
Increible claridad ..en una poesía llena de metáforas..y momentos único de una mujer. La mujer es el ser que necesita en esos momentos ..comprensión y mucho amor para transitarlo.. Iluminada.. excelente poesía..mágica..en donde muestras el paso de niña a mujer..
Besotes del sur...
7 Marzo 2010 | 05:09 PM