Caracolas de mi tierra

que tantas olas cogieron

y tantas olas dejaron

para quedarse varadas

en esas dunas de arena.

Rumores de viento

y lluvia.

Canciones de tormentas

viejas.

Caracolas guerreras

que se hacen niñas

al cogerlas.

Colgante que aguanta

el grito.

Cajita que guarda

la espera.

Caracolas saladas,

pequeñitas.

Conchas de nácar

que acarician

mil adioses,

y  mil penas.

Restos de un amor,

un solo amor,

que la fuerza del mar

entierra.