DE NUEVO EN CASA
De nuevo en MADRID.
Los almendros,
inexplicablemente,
han florecido.
Intento calentar la casa.
Pero tengo el corazón
aterido
Algo se me ha quedado
al otro lado del charco.
Y no sólo mi niña,
es el país,
los chamaquitos,
las seños y los seños
que me sonreían
comprensivos,
los colores, los ruidos, el mar, el sol...
Hasta pronto, vaquero.
Cuídame de ese país
y de lo que lleva dentro.